Azken Dantza - escalando y pedaleando en Córcega
- Gonzalo Muley
- 15 dic 2025
- 8 Min. de lectura
Los dos sabemos que no será nuestro último baile. Llamar a este viaje con este nombre es sólo nuestra excusa para inventarnos una nueva aventura juntos. Desplazarnos en bici, descubrir paredes y adentrarnos en una nueva cultura que ninguno de los dos conocíamos eran las únicas condiciones que poníamos a la preciosa excursión que teníamos por delante. Córcega, una isla cubierta por granito y montañas salvajes, ambientadas por polifonías ancestrales y rodeada por cristalinas aguas mediterráneas será nuestro nuevo hogar durante dos semanas.

Buscando el equilibrio perfecto entre ambición y disfrute, diseñamos un recorrido de 230 km en bici y 4.400 m de desnivel, más de 2.000 metros de escalda y algún día adentrado en los macizos más salvajes de la isla. Desde Bastia, pedalearemos hacía Corte, dónde descubriremos, a través de sus paredes surcadas por Tafonis, al angosto valle de Restonica.
Desde aquí, ascenderemos hacia la zona centro de la isla, dónde escalaremos por una de sus aristas, una de las cimas emblemáticas de la isla, el Paglia orba. Descenderemos serpenteantes carreteras que atraviesan pintorescas poblaciones hasta Portu, bonito pueblo turístico que esconde imponentes acantilados de buena roca. Cruzaremos los Calanques de Bonifacio y bordearemos las turquesas aguas cercanas a Ajaccio con una parada obligatoria en Apietto, acogedora aldea ideal para descubrir las rojizas parades de Gozzi.
Como de costumbre, Jaco abrirá lo largos duros, yo llevaré más peso, pero los dos suspenderemos en el nivel de bromas.
Días de escalada, pedaleo, pizzas, birras, pero sobre todo, de muchas risas y conversaciones.

Día 1: Bastia – Corte 50 km / +700 m
Primer objetivo del viaje cumplido Las bicis llegan enteras y llevar todo el material que habíamos previsto es razonable. Según planning y guion previsto, Jaco con la camisa que le ha robado a su suegro y yo vestido de Indurain, ponemos rumbo a la antigua capital de Córcega, Corte.

Salir del aeropuerto es seguro el tramo más peligroso de todo el viaje. Entre humo de tubo de escape y bajo las últimas luces del día, vamos poco a poco alejándonos de del núcleo urbano. La oscuridad no nos deja apreciar el paisaje, pero las ganas de comernos nuestra primera pizza son motivación suficiente para llegar, celebrándolo, a la plaza Paoli de Corte.
Día 2: Bella Ciao – Monte Leonardu – 200 m / 6B
Nos despertamos en el bungalow del camping Alivi. Siguiendo la tónica del resto del viaje, la suerte está de nuestro lado. Ahorramos km de bicicleta aprovechando los últimos días del autobús que conduce, en temporada estival, hasta la cabaña de Chez César.

Para este primer día, escogemos una vía, con apenas 10 minutos de aproximación y 7 largos bien equipados ideales para ir entrando en calor. Aquí llega el primer y último roce del viaje, jaco de se olvida las zapatillas en el pie de vía y yo, como si fuera un ejemplo de orden y pragmatismo, se lo recrimino. El magnífico diedro del primer largo, y los primeros pasos sobre tafoni del cuarto largo, son suficientes para terminar con una gran sonrisa.

De vuelta a Corte, iniciamos nuestro ritual de las próximas semanas, tonflas, cerveza y un capítulo de Muertos S.L.
Día 3: Synphonie d’Automne – Pointe des 7 lacs – 200 m / 6A+
Esta pared, ubicada sobre el lago de Capitello, era una de las estampas que no nos queríamos perder. La zona alta del valle esconde un circo decorado por enormes y afiladas paredes de granito. Desde hace unos años, que el río arrasó con los últimos kilómetros de la carretera que asciende el valle de Restónica, la aproximación se ha vuelto aún más tediosa.

Youssef, conductor de “la navette” que ayer nos prometió llevarnos gratis, parece que se ha dormido. Sin desistir y con la ilusión intacta, esperamos al siguiente bus, para comenzar la larga pero preciosa y fácil aproximación hasta la base de la pared. En 5 tiradas, superamos esta increíble tapia con pasos de fisura, placa, y algún aleje que nos pone las pilas.


Día 4 : Candide et Martin – Tuani – 150 m / 6B
Los días empiezan a pesar. Dormimos y comemos cómo dos burgueses así que no tenemos más opción que seguir exigiendo un mínimo a nuestro cuerpo.


Esta vez, elegimos una vía corta que nos deje tiempo para buscar una lavandería, hacer algo de compra, y organizar los días siguientes.
Desde el camping de Tuani, ascendemos ladera arriba por la fuerte pendiente hasta topar con el sector, surcado por impresionantes cavidades “tafoni”y que alberga varias vías de hasta 140 m. Nosotros escalamos una de las clásicas, Candide et Martin. Vía continua y con algún aleje, que nos da la dosis suficiente de adrenalina para este día de transición.

Día 5 : Corte – Ciottulu Di Mori ( 50 km / + 1.300 I 6 km / + 800 m)
Guardamos los gatos para dejar, con mucha pena, nuestro primer destino del viaje. Un día más, el sol brilla e ilumina un paisaje que va haciendo muy llevadero el recorrido que tenemos por delante. Nuestro primer objetivo es el pueblo de Calacuccia, situado en medio del largo puerto del Col de Vergio, dónde comienza la aproximación al refugio.

Desde aquí, en el horizonte, identificamos también el objetivo de mañana, la cima del Paglio Orba. Pizza y Orangina son la mejor gasolina para emprender de nuevo las suaves pero constantes pendientes de este precioso puerto de montaña. Cambiamos de uniforme, organizamos las mochilas y escondemos las bicis, esperanzados de volver a verlas mañana.

En poco menos de 2 h , llegamos, por fin, al refugio Ciottulu Di Mori, ubicado a 2.000 m de altura y con panorámicas vistas al amplio y verde valle que acabamos de recorrer. A lo lejos, el sol ilumina los rojizos acantilados que serán, en pocos días, nuestro nuevo hogar.


Día 6 – Arista Sudeste Paglia Orba: V – 400 m
Los días se acumulan y nuestra lucidez mental va disminuyendo. Tras un par de equivocaciones, nos ubicamos por fin y tomamos el sendero que conduce a la brecha desde dónde comienza nuestra vía. Hace frío pero el alucinante paisaje de este solitario lugar nos reconforta. A lo lejos, el sol ya ha iluminado los pueblos costeros, pero a nosotros, tardará un poco más en empezar a calentarnos.

Un primer puente de roca nos indica el inicio de la arista. Será el último seguro que veamos. Aunque su trazado es obvio y el grado es bajo, la ausencia de protecciones y el tipo de conglomerado nos obliga a ir con cuidado. Por fin, sin dejar de disfrutar un solo segundo, llegamos a la cima de Paglia Orba.


De vuelta, montados de nuevo en nuestra bici, atravesamos los incandescentes bosques que, bajo las últimas luces del día, dibujan una de las estampas del viaje. Exultantes y cansados, vamos trazando, sin esfuerzo, las curvas que conducen hasta Evisa.
Día 7: Tavuvella : 250 m / 6B
Hacemos de nuevo las maletas para seguir descendiendo unos pocos kilómetros en dirección de nuestro próximo destino. Con el desayuno aún en el estómago, llegamos a la curva dónde esconderemos de nuevo las bicis y repelamos el cañón desde dónde se inicia la vía de hoy; Tes Yeux Noirs.
Precioso recorrido que ya se ha convertido en una clásica de la isla. Bien equipada, con varios tramos de Tafonis, poco exigente en grado, pero homogénea y muy divertida.
Ya en Portu, volvemos a nuestra rutina diaria. Abrimos una cerveza, pies en alto, frente al Capu d’Ortu, sabiendo que mañana toca día de descanso.

Día 8 y 9 : Descubriendo Portu y sus alrededores
No todo en la vida es escalar ni pedalear. Con un sol radiante entrando por la ventana de nuestro apartahotel, nos vamos desperezando, sabiendo que, por fin, hoy no tenemos horarios.

Una comida al borde del mar, un bañito terapéutico y una ronda de temazos nos dan la energía para empezar de nuevo. Al día siguiente, aunque ya recuperados, nos despierta un desapacible día con el que no contábamos. Descartamos cualquier objetivo ambicioso y aprovechamos el día para correr y escalar en una pequeña escuela de deportiva con bonitas vías al borde del mediterráneo.
Día 10: Ambata Di Melu, Portu 6B / 150 m
Ambata di Melu es la vía que aparece en todos los blogs. Esta fama es merecida. Escalar sobre el abismo de las aguas cristalinas del mediterráneo es un regalo.

Sin prisa, dejando que el sol vaya poco a poco iluminando la pared, vamos pedaleando desde Portu hasta el inicio de los rápeles que llevan al inicio de la vía. La verticalidad y el mar, que sufre los últimos coletazos del temporal, ambientan este precioso día de escalda. Largos variados, continuos y bien equipados para terminar de nuevo en el punto de partida. No podemos pedir más.
Día 11: Portu – Apietto : 70 km / + 1.530 m
Aparece cierta nostalgia al abandonar sitios en los que has estado tan bien. De esto van los roadtrips, de dejar atrás bonitos recuerdos para tratar de generar otros. Maletas hechas, bicis a punto, en busca justo de eso, de nuevos recuerdos que vayan escribiendo las páginas de este viaje. Desde Portu, hacia el sur, comenzamos a ascender el puerto que conduce a los Calanques de Piana, agujas verticales, talladas con agujeros de formas llamativas que caen hacia el mar. Sin saberlo, estamos en uno de los lugares más emblemáticos de la isla.

Felices, por el paisaje que tenemos delante y por haber superado ya el primer puerto de la etapa, descendemos dejando atrás bonitos pueblos cómo Piana, que seguro, merecían una parada más pausada. Comemos otra pizza frente al mar, y, sin dejar tiempo a la pereza, cargamos mochilas de comida y bebida para emprender el puerto más duro de la jornada, el Col de San Bastiano.

Por fin, tras un último esfuerzo y superar las últimas rampas, llegamos a Apietto, un diminuto e idílico pueblo que nos recibe, al atardecer, repleto de encanto.


Día 12: Peché Veniel , Gozzi: 230 m / 6C+
Salimos de casa caminando hasta que un vecino, que nos ve con cara despistada, nos acerca hasta el cementerio desde dónde salen varios senderos hacia la cima del monte Gozzi. Próxima a su cima, parece una escondida canal que, descendiéndola con cuidado, conduce la base de la pared principal.

Sobre nosotros se eleva una vertical y rojiza muralla interrumpida por un gran desplome.
El sol y el cansancio de los días anteriores hacen mella, y, con más pena que gloria, llegamos al fin de la vía más dura del viaje. Ahora sí, con la adrenalina apaciguada, retomamos el agradable paseo sobre el atardecer de la bahía de Ajaccio.

Día 13: Namasté, Gozzi: 130 m / 6B
Cuesta levantarse, pero tenemos que pedir un último esfuerzo a nuestro cuerpo. Es el último día que lo necesitaremos. Replicando la rutina del día anterior, caminamos, aún más cansados, hasta los rápeles de la pared secundaria, que esconde esta pequeña vía que recordaremos gracias a su último largo. 30 m ( 6b) de Tafonis que los dos disfrutamos de principio a fin y que simboliza lo que está siendo este viaje; un elixir de momentos imborrables. Sólo queda abrirnos una Pietra, sacar unas tonflas, poner un temario y disfrutar de lo que está pasando. Lo bueno se acaba.

Día 14: Refacherismo en Ajaccio
Lo bueno se acaba, pero lo mejor es que seguro que repetiremos. Retomamos de nuevo la bici para comenzar la parte menos agradecida pero igualmente divertida del viaje.
Pasamos por el decatlón, nos compramos un par de prendas refacheras, aseguramos unas cajas para transportar las bicis en avión y disfrutamos de las posibilidades que nos ofrece una ciudad en la que nunca habíamos estado. Un concierto de polifonías corsas, una juerga en un bar ultra del Ajaccio y algún paseo sellan un viaje para el recuerdo. Por muchos más.
Vengu versu tè, portu in la mio scarpata
A voglia di campà cùn tè.
Vengu versu tè, per scopre sta surghjente
Di vita e d′amore, chi darà a la ghjente
A voglia di campà cùn tè.





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